¿Quién le teme a Donald Trump?
En apenas 29 días del mes de marzo, el jefe del Estado imperial más fuerte dijo, se contradijo o no hizo nada con lo que dijo, respecto de su guerra contra Irán. En total, 18 veces dijo y se desdijo sin pausa. Peor, deslegitimó de poder resolutivo y terminante del latinismo ultimatun. Dicha por un jefe imperial debería tener el peso de orden inapelable. Cuatro veces amenazó con esa palabrota y cuatro veces no pudo aplicarla. Mintió y fue desmentido por el Estado agredido, y en el mismo lapso logró que cuatro de los Estados y gobiernos socios de Europa se apartaran de su guerra o comenzaran a guardar distancias. Y en ese solo mes, el mismo jefe de Estado echó a su funcionario de más alto rango contra lo que llaman "terrorismo global anti norteamericano", despidió a su funcionaria judicial más ponderada, Pam Bondi, su Fiscal General, y apartó del mando al jefe de más alto rango en las Fuerzas Armadas, Randy George.
