¿Reconciliación o confrontación? El dilema venezolano
Venezuela atraviesa nuevamente un momento decisivo. Sin embargo, el debate actual no es únicamente electoral. En el fondo, lo que está en juego es algo más profundo: la posibilidad de reconciliación nacional o la continuidad de la confrontación política.
Los países que han optado por la confrontación prolongada han terminado, en muchos casos, en crisis profundas e incluso guerras civiles.
¿Es ese el destino que queremos para Venezuela ?
La respuesta debe ser un rotundo NO.
La reconciliación como punto de partida
En una sociedad fracturada, la reconciliación no es una opción: es una necesidad histórica.
La responsabilidad es compartida por todos los actores políticos y sociales: quienes votaron y quienes se abstuvieron en distintos momentos del proceso democrático.
No se trata de votar por votar ni de respuestas emocionales en busca de salidas rápidas o figuras salvadoras. Se trata de decisiones conscientes, responsables y sostenidas, sin la influencia del ruido tóxico de sectores mediáticos y digitales que lucran con la polarización.
Nuestra tradición cultural y religiosa, profundamente marcada por el mundo católico, refuerza esta idea. La reciente Semana Santa nos recuerda el valor del perdón, la reflexión y el reencuentro social.
En este contexto, cualquier señal de apertura al diálogo debe ser valorada. Sin reconciliación, no hay estabilidad duradera posible.
El dilema político actual
Tras el proceso del 28 de julio de 2024, persiste una profunda crisis de confianza en el Consejo Nacional Electoral, con narrativas contrapuestas sobre los resultados.
El país sigue dividido entre dos visiones:
elecciones inmediatas o estabilización previa.
Emociones y fractura política
El conflicto no es solo institucional:
frustración acumulada
desconfianza profunda
miedo político cruzado
y en algunos casos, deseos de venganza
La experiencia política reciente deja lecciones importantes:
2005: abstención electoral
2015: confrontación institucional
interinato político de Juan Guaidó sin resultados sostenibles
Acuerdos de Barbados (2023–2024), firmados entre gobierno y oposición con mediación internacional, pero posteriormente afectados por denuncias cruzadas de incumplimiento y tensiones políticas
a partir del 3 de enero, una nueva dinámica internacional con impacto en el escenario venezolano
Sin acuerdos verificables y respetados, los avances se diluyen.
Se ha configurado una nueva etapa con una posible secuencia:
Medios y redes sociales
Es urgente detener la escalada de agresión verbal.
Insultos, descalificaciones y discursos de odio no construyen democracia.
Cambio político y liderazgo femenino
El liderazgo político tradicional, históricamente masculino y hoy sin rumbo , está siendo progresivamente reemplazado por nuevas generaciones de liderazgo femenino.
Confiemos en este nuevo relevo , el país lo agradecerá.
En Venezuela, Delcy Rodríguez y María Corina Machado representan este nuevo escenario político. El país esta cambiando.
Reconciliación posible
La historia demuestra que la reconciliación es viable:
Nelson Mandela y F. W. de Klerk lo demostraron.
Y Venezuela también tiene antecedentes de inclusión política, con exguerrilleros como Gumersindo Rodríguez y Teodoro Petkoff en gobiernos democráticos de CAP I y de Caldera II respectivamente.
El dilema no es solo electoral.
Es entre confrontación o reconciliación.
Sin estabilidad no hay gobernabilidad.
Sin reconciliación no hay futuro.
¿Si pudimos como sociedad reconciliarnos en época de guerrillas , porque no hacerlo de nuevo ahora?
Mi sueño : Ver a Delcy y a María Corina reuniéndose pronto y marcando el comienzo de la tan anhelada reconciliación nacional .
No rezo nunca , pero hoy sí lo haré con lo único que aún recuerdo , a pesar de tantas penitencias : El padre nuestro.
