La seguridad, lo primero
Señalar que Colombia es el punto de partida de una parte sustancial de la cocaína que invade los mercados mundiales, o mencionar que se estima que unas 261.000 hectáreas de su territorio estaban sembradas de coca en 2024, apenas refleja una porción de las muchas distorsiones que mantienen infectado al país en el terreno de la seguridad interna.
Esas frías cifras no muestran cómo, en efecto, la droga, su comercio ilegal y su conjunción con la insurgencia armada han convertido a Colombia en un santuario del crimen que ha demandado atención prioritaria de cada uno de los gobiernos de la democracia, sin que hasta ahora se haya podido avanzar significativamente en su erradicación.
Las actividades a las que se dedican los grupos al margen de la ley han evolucionado desde acciones de insurgencia armada sustentadas en el pasado por algún género de ideología izquierdista extrema, hasta delitos muy sofisticados que han reclamado la adecuación de las Fuerzas Armadas y de la Policía, así como el entrenamiento y formación de contingentes importantes dedicados a actividades de inteligencia,........
