La historia está llena de autonombramientos o autoproclamaciones con la finalidad de cambiar la estructura de poder o simplemente sacar a quienes lo ejercen. Todas son ilegales puesto que no se ciñen al ordenamiento jurídico de la sociedad. En general, el proceso es violento: las revoluciones, las rebeliones y los golpes de Estado siempre han tenido ese ingrediente, también las invasiones.

Hay algunas tragicómicas como las que hemos vivido contemporáneamente en las que una persona se autonombra y se autojuramenta como Presidente, en una República democrática como si fuera un rey medieval, vencedor de alguna guerra, que es lo que lo dota de legalidad.

En el caso de golpes de Estado, también es la fuerza la que logra el cambio de poder y el establecimiento de un régimen dictatorial, ilegal y generalmente ilegítimo.

Las revoluciones, golpes de Estado o rebeliones contra regímenes de gobierno injustos, son ilegales, pero éticamente legítimas y legitimadas por el Poder Popular.

Los gobiernos legales y legítimos revolucionarios y no violentos son bastante excepcionales, porque sus opositores siempre apelarán a la violencia ilegítima para derrocarlos o pueden verse en la obligación de defender con la fuerza el proyecto popular que desarrollan.

El asunto es que la palabra autoproclamado, muy en boga por causas sobradamente conocidas, ha asumido un sentido negativo. De seguro tan pasajero como los tipos que ocasionaron la moda.

Escuchamos y leemos muy seguido eso de autoproclamarse de una manera inapropiada. Así, por ejemplo, desde Haití hasta Cuba se autoproclamaron repúblicas independientes. Venezuela se autoproclamó República Federal el 5 de julio de 1811. Pero en realidad lo que han hecho todas las repúblicas es proclamarse haciendo uso de sus derechos y ejerciendo su soberanía.

Para mejor entender es una decisión colectiva, mayoritaria y legítima que se legaliza a través de una constitución. Hasta los reyes modernos, aun siendo reyes por derecho divino y herencia, deben ser proclamados por algún órgano colectivo de la monarquía.

Uno podría autodeterminarse o autoabastecerse, pero autoproclamarse es algo así como suicidarse. Carlos Andrés Pérez lo sabía muy bien.

QOSHE - Autoproclamarse - Luis Felipe Pellicer
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Autoproclamarse

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21.09.2022

La historia está llena de autonombramientos o autoproclamaciones con la finalidad de cambiar la estructura de poder o simplemente sacar a quienes lo ejercen. Todas son ilegales puesto que no se ciñen al ordenamiento jurídico de la sociedad. En general, el proceso es violento: las revoluciones, las rebeliones y los golpes de Estado siempre han tenido ese ingrediente, también las invasiones.

Hay algunas tragicómicas como las que hemos vivido contemporáneamente en las que una persona se autonombra y se autojuramenta como Presidente, en una República........

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