En modo confusión es harto difícil entender que los gobiernos estadounidenses, que apoyaron y apoyan los diálogos entre el gobierno venezolano y los opositores que ese mismo gobierno acepta como contrapartes, sigan apalancando reuniones donde los resultados van a contrapelo de la institucionalidad.

Recapitulando, se observa que los ganadores de estos diálogos son políticos de tercer y cuarto nivel que por delincuentes han sido sancionados con inhabilitaciones y por las negociaciones los han perdonado, para desgracia de sus electores. ¡No vale la pena mencionar uno solo porque cada lector conoce un caso!

Pero en esos diálogos hay otros ganadores, como los grandes mediadores tipo los señores Rodríguez Zapatero y ese extraño embajador que los yanquis designaron para Caracas, pero que despacha en Bogotá, llamado Story.

Bien, en cada diálogo en los que esos personajes aparecieron atravesados siempre llevaron en el equipaje cartas bajo la manga. Me explico: cada uno de los mencionados, aparte de mediadores, papel que se les agradece, fungieron de lobistas para negociar el excarcelamiento de personajes que se habían capturado delinquiendo.

Algunos de estos delincuentes compatriotas nuestros, otros estadounidenses, como un agente de la inteligencia de ese país atrapado con las manos en el fusil por el que míster Story abogó hasta lograr su libertad.

A mi entender esa laxitud para con las leyes tipo sultanato medieval no le hace ningún bien a Venezuela y, si hicieran caso a la razón, valdría proponer que en futuros diálogos entre gobierno y oposición venezolana estuviera prohibido acordar la suspensión de penas a delitos cometidos según nuestras leyes.

Una medida de esa especie sacaría de los diálogos a la caterva de traficantes, unos de contratos, otros porque son lobistas de este o aquel preso poderoso, y quizás se podría poner en juego la política en serio y a favor del país.

Pero no. Desde ya hay partidos opositores que, a sabiendas de que sus jefazos no pueden ganar la Presidencia, proponen acordar en el diálogo siguiente pasar las elecciones del 2024 para el año próximo y que sea una megaelección en la que, violando lo que dice la CRBV en cuanto a fechas de elecciones, se elijan todos los poderes ejecutivos.

Esos “opositores” saben que en 2023 tiene más chance el gobierno de ganar que en 2024.

QOSHE - ¿Megaelecciones en 2023? - Domingo A. Rangel
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¿Megaelecciones en 2023?

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19.09.2022

En modo confusión es harto difícil entender que los gobiernos estadounidenses, que apoyaron y apoyan los diálogos entre el gobierno venezolano y los opositores que ese mismo gobierno acepta como contrapartes, sigan apalancando reuniones donde los resultados van a contrapelo de la institucionalidad.

Recapitulando, se observa que los ganadores de estos diálogos son políticos de tercer y cuarto nivel que por delincuentes han sido sancionados con inhabilitaciones y por las negociaciones los han perdonado, para desgracia de sus electores. ¡No vale la pena mencionar uno solo porque cada........

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