El tablero de Trump
Culminar la primera semana del 2026 con la noticia de que Nicolás Maduro está bajo la custodia de las autoridades judiciales de los Estados Unidos era un escenario que realmente nadie tenía en la baraja de probabilidades. El ritmo con el cual venía escalando el enfrentamiento entre Estados Unidos y Venezuela, al igual que la secuencia de eventos que siguieron operaciones de cambio de régimen en el pasado, le indicaban a todo mundo que ese retrato de una eventual captura, rendición o incluso la baja militar de Nicolás Maduro habría de ser precedido, cuanto menos, por meses de bombardeos y operaciones militares en suelo venezolano. En términos simples, todos esperaban que el mandamás habría de ser una de las últimas fichas en caer, no la primera, especialmente cuando han pasado apenas algunos días desde que iniciaron los bombardeos de objetivos específicos en suelo venezolano.
Así el panorama de la Venezuela post chavista no sea mucho más que niebla en este momento, el poder de esa imagen de Nicolás Maduro a la merced de los tribunales de Nueva York es innegable. Su garantizada estadía en una cárcel de máxima seguridad representa la realización del ideal básico de justicia que por tanto tiempo desapareció para una sociedad entera y marca, indiscutiblemente, el inicio de una nueva etapa en la........
