No tocar, peligro de muerte
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Bucaramanga hoy se mira en el espejo de los abismos de la fractura urbana, donde casi un tercio de nuestra gente intenta sembrar un hogar en el aire de la precariedad, en la tierra del no tocar, peligro de muerte. Son ciento ochenta barriadas de barro y esperanza donde la mano del Estado llega tarde, o simplemente se pierde en el laberinto de sus propias formas. El reto no es solo de cal y canto; es la nostalgia de una visión que insiste en mirar el mapa como un rompecabezas de piezas sueltas, cuando la realidad nos grita que somos un solo cuerpo.
Al caminar por los filos de la zona norte o los descolgados de la escarpa, se siente el........
