La esperanza fuera del ánfora
Sostener que la esperanza cabe en el aula es una declaración de resistencia ética. En un ambiente abrumado por el ruido, donde la incertidumbre y el cinismo gobiernan el sentido común, la pedagogía pierde su sentido cuando renuncia a la convicción de que el mañana puede ser distinto. Educar en la esperanza exige un compromiso crítico y humano auténtico.
En el mito clásico, tras la estampida de los males del mundo, la esperanza quedó confinada en el fondo del ánfora. Ponerla en movimiento exige liberarla para que tenga sentido en la vida de los demás. Ese trabajo empieza por casa: el primer territorio que debe revisarse es la propia conciencia. Como es adentro, es afuera; nadie puede entregar........
