La tóxica amenaza a Pancholón
El Chato Matta llegó al restaurante por un estofado de osobuco con arroz blanco graneadito, ají molido, y para la buena digestión una jarrita con anís tibiecito. “María, mi hermano Pancholón me mandó un audio de ‘wasap’. ‘Chatito, te espero en el sauna privado. El chinito Richard y Nilson van a poner hierba fresca. Solo cuídate de los envidiosos y malaleche’.
Llegué volando para relajarme un rato y el gordito estaba calato, sudando a chorros en la cámara de vapor. Estaba movido de tanto ron y cantaba una salsita en la voz de la chalaca Amy: ‘No te contaron mal, no te voy a negar/ Sí nos besamos, nos entregamos/ Pero hasta ahí nomás/ Fueron unos cuantos........
