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Las balas no se tiran al aire: No es el momento de disparar contra el entrenador o jugadores

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28.09.2026

Del saque somos carnecita... Todos me aconsejan que Orlando es para vivir en los cuarteles de invierno, en el retiro. Es verdad, es una fantasía. Es hermoso y el clima caliente y rico. Hay paz, seguridad y ves lo mejorcito de lo mejorcito en autos, condominios, malls y mujeres. Además de Disney y los parques de diversiones. Es para la familia, hijos y nietos. Pero a mí no me jodan. Déjenme en mi Callao City. Si no respiro ese airecito una semana, me enroncho. Es mi hábitat, mi lugar en el mundo.

Muchos dirían que estoy rajado de la cabeza, pero yo rescato la gente buena, humilde y de corazón noble. Que algunos asesinen o trafiquen o cometan otros delitos no quiere decir que todos sean así.

El problema es que las autoridades solo se obsesionan con licitaciones y órdenes directas. Nadie hace nada por disminuir la delincuencia, ni una campaña por limpiar la imagen de la ciudad. Tampoco trabajan por la educación y el deporte. Todos creen que es el infierno y están equivocados. Mi Callao es el puerto de la alegría, el huarique de los cebiches, pescados y mariscos.

De las playas, de los michi-michi y de los tonos callejeros como en Medellín. Y donde come uno, almuerza un batallón. También de las losas sin arcos y las esquinas-cantinas. Solo hay una universidad, pero un buen porcentaje se ha graduado de gerentes del viento. Preparados para la vida, guerreros, emprendedores y sobre todo recurseros al mango. Eso lo hace único. Sí, señores...

Voy camino........

© Trome