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El pragmatismo de Sheinbaum ante las presiones de Trump

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24.12.2025

Las tensiones comerciales con Estados Unidos ponen de relieve la extrema dependencia del modelo económico mexicano respecto a la primera potencia económica mundial.

Bajo la administración Biden, las perspectivas para México en términos de comercio e inversiones eran positivas gracias a medidas como la Ley de Reducción de la Inflación y al crecimiento del nearshoring (la deslocalización cercana) en el marco de la reconfiguración de las cadenas de valor. No obstante, estas altas expectativas han quedado en tela de juicio desde la reelección de Donald Trump.

Para el Gobierno mexicano, este contexto añade un grado adicional de complejidad a una situación marcada por un crecimiento económico lento, el declive del sector petrolero, las restricciones que pesan sobre las finanzas públicas y los diversos obstáculos al desarrollo socioeconómico y a la transición energética. Sin embargo, México ya no presenta las fragilidades macroeconómicas de las décadas de 1980-1990, que generaron en 1994 la crisis de la balanza de pagos.

Desplegado desde los años 1960, el modelo de las maquiladoras –esas fábricas situadas en la frontera norte de México (pero también en el centro del país) que producen bienes para la exportación– ha estructurado un ecosistema transfronterizo que da empleo a unos tres millones de mexicanos y beneficia a miles de empresas estadounidenses.

México ha aprovechado al máximo las ventajas competitivas basadas en su privilegiada posición geográfica, el bajo coste de la mano de obra y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN desde 1994 y T-MEC desde 2020). Se han logrado economías de escala en algunos sectores, como el automovilístico, el electrónico y el aeronáutico.

Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), México ocupaba en 2023 el noveno lugar en términos de contribución al valor añadido manufacturero mundial (1,8 %). Casi el 80 % de sus exportaciones de manufacturas son productos de tecnología media y alta. En este ámbito, México ocupa el cuarto lugar mundial, por detrás de Taiwán, Filipinas y Japón.

Sin embargo, la producción local consiste principalmente en cadenas de montaje de productos acabados o semiacabados. Por lo tanto, el valor añadido interno integrado en las exportaciones se estima en solo el 9 % de las exportaciones totales de México en 2020, según la base de datos TiVA (Trade in Value Added o Comercio en Valor Añadido) de la OCDE.

Aprovechando las tensiones comerciales existentes entre Washington y Pekín desde 2018, México se convirtió en 2023 en el primer proveedor de Estados Unidos. Ante la tormenta comercial mundial........

© The Conversation