menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Por qué necesitamos más y mejores áreas marinas protegidas antes de 2030

10 0
29.12.2025

En diciembre de 2022, los países participantes en la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, celebrada en Montreal (Canadá), acordaron proteger al menos el 30 % de nuestras tierras y océanos para 2030, el conocido como “objetivo 30 x 30”. Este compromiso se basa en estudios científicos que sugieren que el 30 % es el mínimo necesario para restaurar la vida marina y todos los beneficios que proporciona a la humanidad.

En un planeta que sufre una crisis ambiental sin precedentes, las áreas marinas protegidas (AMP) son actualmente una de las mejores herramientas –cuando no la mejor– para proteger la biodiversidad marina, conservar los recursos de los océanos, permitir una mayor resiliencia al cambio climático y mantener los servicios prestados por los ecosistemas marinos que aseguren la calidad de vida de las comunidades costeras.

Con el fin de alcanzar de un modo efectivo el objetivo 30 x 30, los expertos abogan actualmente por la creación de “redes de AMP”, un conjunto de AMP individuales que rinden resultados de manera sinérgica, diseñadas para cumplir las metas que una única área no puede lograr por sí sola.

Para ello se requiere, ante todo, limitar las actividades humanas que dañan los ecosistemas que albergan. Estas redes deben incluir distintos tipos de hábitats –desde praderas submarinas hasta zonas profunda– y replicarlos en distintas extensiones para asegurar su resistencia ante cambios o impactos catastróficos.

También es importante variar el tamaño de las áreas según cómo se mueven las especies, e incluir diferentes niveles de protección, desde reservas totalmente cerradas hasta zonas donde se permitan actividades reguladas como la pesca o el buceo.

Read more: Conservación entre fronteras: reservas marinas móviles para proteger especies migratorias

La conectividad es otro aspecto clave: las AMP deben estar lo bastante cerca unas de otras como para permitir el intercambio de larvas y el movimiento de adultos, reforzando así las poblaciones y beneficiando a zonas no protegidas. Además, la red debe cuidar espacios con ecosistemas únicos, especies emblemáticas o poblaciones pesqueras importantes para la sostenibilidad futura.

Por otro lado, las AMP deben diseñarse y gestionarse con una participación real de todos los sectores implicados –pesca, turismo, ciencia, oenegés y administraciones–, promoviendo una

© The Conversation