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El mito de Boves: La venganza que engendró el desprecio, por Rafael A. Sanabria M.

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24.09.2026

El mito de Boves: La venganza que engendró el desprecio, por Rafael A. Sanabria M.

Correo: [email protected]

La historiografía escolar tradicional nos enseñó desde las aulas una versión simplificada y maniquea del conflicto emancipador: de un lado, los próceres inmaculados; del otro, José Tomás Boves como la encarnación absoluta del mal, un villano unidimensional desprovisto de matices.

Sin embargo, en las aulas de clase y en los textos de historia elemental casi nunca se menciona la paradoja esencial de su vida: antes de convertirse en el devastador azote de la causa patriota, Boves quiso formar parte del movimiento independentista venezolano. Fue la desconfianza institucional, sumada a la arrogancia y al rechazo de los mantuanos, lo que fracturó su destino y encendió su desmesurada sed de revancha.

Comprender al «Taita» requiere despojarse del romanticismo simplista para observar las grietas sociales de una colonia que estalló en una brutal guerra civil.

Para entender a Boves no hay que buscar a un monstruo de nacimiento, sino a un hombre moldeado por la orfandad, el rigor laboral y la exclusión. Nacido en Oviedo, Asturias, el 18 de septiembre de 1782, creció en el seno de una familia humilde donde su madre lavaba y cosía para sostener el hogar tras la muerte temprana de su padre.

Dotado de una determinación férrea, estudió Náutica y Pilotaje en el Real Instituto Asturiano, donde se graduó como marino mercante. No obstante, la precariedad económica lo arrastró al contrabando en aguas caribeñas, lo que culminó en su apresamiento y en un juicio que amenazaba con destruirlo.

Fue la intercesión de su defensor –paradójicamente Juan Germán Roscio, una de las mentes ilustradas que más tarde redactaría la Constitución Federal de........

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