El escudo en la retaguardia estratégica
Los conflictos a través de la historia nos enseñan que hay consideraciones esenciales para consolidar la fuerza estratégica de las naciones. Postulados geopolíticos que deben ser tomados en cuenta para prevalecer en el enfrentamiento bélico para también en lo comercial e incluso en lo diplomático.
La retaguardia estratégica fue determinante en la invasión que sufrió Rusia en la lucha contra la coalición de naciones europeas encabezadas por el emperador Napoleón en conjunto a una veintena de países. La estrategia de defensa se denominó “tierra arrasada” que implicó la retirada destruyendo toda posibilidad de avituallamiento de recursos encontrados en la propia nación invadida, solamente entablando combates cuando las condiciones del terreno eran favorables. La más importante de éstas fue la batalla de Borodino que se saldó que la victoria táctica de Napoleón pero que no tuvo un carácter decisivo, pero implicó la retirada más allá de Moscú, ciudad que fue quemada privando al vencedor de recursos necesarios para la sobrevivencia ad-portas del invierno.
Durante la Segunda Guerra Mundial las fuerzas soviéticas entablaron diferentes batallas contra la Wehrmacht acciones que se saldaron con la pérdida de cantidades espectaculares de tropas y equipos militares rusos, los alemanes solamente fueron frenados y derrotados a pocos kilómetros de Moscú gracias a la tenacidad de los defensores y a la llegada del invierno. El extenso territorio soviético permitió trasladar el grueso de la industria pesada más allá de los Montes Urales, donde quedó fuera del alcance de los bombarderos enemigos. La profundidad estratégica de la retaguardia soviética reunía las condiciones de recursos naturales y mano de obra calificada para aumentar la producción industrial hasta sobrepasar la alemana lo que derivó en la victoria en la Gran Guerra Patria.
En la guerra de Vietnam las fuerzas del sur entablaron batallas bajo el concepto de la lucha de guerrillas, escogiendo el lugar y el tiempo indicado sin exponerse a una derrota catastrófica. La........
