Ser lo que se tiene
Nos ha tocado vivir en un tiempo en el que la riqueza ha dejado de medirse por lo que tenemos en el banco, o en la caja fuerte, para calcularse por la velocidad con la que vaciamos el carrito de compras virtual. Nos hemos convertido en cazadores incansables de objetos y experiencias movidos por la firme convicción de que poseerlos nos hará más felices, plenos e interesantes ante la mirada ajena.
El capitalismo, que es el sistema más perverso del mundo si exceptuamos a todos los demás, ha alcanzado un nivel de sofisticación tan perfecto que ya no necesita persuadirnos de la excelencia intrínseca de los productos que consumimos, sino convencernos de que los merecemos por el simple hecho de ser quienes somos. Tras milenios de debates filosóficos sobre si la esencia........
