El dinero y la violencia
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Asociado con el poder y el lucro, el dinero es visto con recelo. Tiene algo de maligno. Es lo contrario de la sacralidad y el bien; su rostro invertido. Se suelen citar al respecto las frases de Jesús contra la imposibilidad de servir a Dios y al dinero y la no menos dura de entregar al César las monedas que le pertenecen para salvaguardar la libertad que debemos a Dios. En la era del industrialismo, Léon Bloy lo condenó como objeto de explotación e injusticia –“El dinero es la sangre del pobre”—y Giovanni Papini lo asoció con el demonio: “El dinero es el excremento del diablo”. Más penetrante, Ezra Pound, en su espléndido Canto XLV –donde denuncia uno de los rostros más terribles del dinero, la usura, que la Iglesia condenó hasta la emergencia del capitalismo en el siglo XVI– muestra su capacidad de destruir el trabajo creador y la belleza del mundo: “CONTRA NATURAM/ han traídos putas y cadáveres/ al banquete de Eleusis (los misterios de la celebración de la vida)/ por mandato expreso de la usura”. Hoy ya es casi imposible separar el dinero de la violencia del crimen organizado, de las corrupciones del Estado, de la destrucción de la naturaleza, del armamentismo, la guerra, la digitalidad y el transhumanismo.
No siempre fue así. La idea de lo que hoy llamamos dinero nació hacia el año 3000 a C para facilitar el trueque. Formaba parte de la economía, entendida en su sentido primero, el “cuidado de la casa”. Era parte de........
