La convocatoria de elecciones es una prueba de que lo que Sánchez esconde es más grave de lo que podíamos imaginar
El juez Villegas suelta la peor noticia para Pedro Sánchez y no descarta que el PSOE sea imputado por financiación ilegal durante la campaña electoral
Cándido Méndez ve el primer ‘mitin’ de Sánchez anunciando elecciones y no se muerde la lengua
Creíamos que Pedro Sánchez no se atrevería a convocar unas elecciones generales que, a priori, por sondeos y pura lógica, imaginaba perdidas. No era de extrañar que quisiera posponerlas al máximo, cosa lógica, si tenemos en cuenta la espada de Damocles que pende sobre su propio partido, amén de los diversos y graves agujeros de la legislatura: el descubrimiento de la cloaca y sus acciones, la conexión con el narcotráfico, los sicarios, la amplia lista de casos de corrupción, algunos juzgados con resultado de cárcel e inhabilitación, y un extenso inventario en periodo de instrucción, en el que la UCO y los jueces trabajan activamente, además del juicio pendiente de su mujer Begoña Gómez, en el que, me atrevo a decir, no escatimarán recursos para conseguir un veredicto de inocente.
¿Desde cuándo se llevaba gestando el asunto de la inquilina de Sainz de Baranda, que dio nombre al decreto, y que, lejos de ser un hecho espontáneo, más parece una operación de inteligencia?
¿Qué le ha hecho a Sánchez cambiar de la tan cacareada idea de 2027, que incluso nos había hecho pensar que recurriría a cualquier argucia para perpetuarse en el poder, al estilo bolivariano? Lo que debe preocuparnos es lo que
hay detrás de esta decisión y lo que tienen preparado e irán desarrollando. De entrada, ya empiezan con un fraude de ley, queriendo aprobar el decreto a través de la Diputación permanente. ¡Como si fuera un asunto urgente o de necesidad!
Si teme ir a peor en los sondeos y continuar en caída libre o si pretende capitalizar el descontento y las “akampadas”, o ambos puntos, es algo que sospechamos, pero creemos que, además, esconde algo muy oscuro.
Pudiera ser que lo que conocemos hasta ahora sea solo la punta del iceberg, y que lo grueso aún esté por salir. Por eso Sánchez querría protegerse, bien como presidente o incluso como jefe de la oposición, para seguir aforado, y volver dentro de cuatro años o quizá menos, dado que uno de sus planes es hacerle la vida imposible a la........
