«Meditaciones de año nuevo»
Si puedes permanecer cuando el ruido crece,
ruido, ruido, mucho ruido, demasiado ruido…
y lo digo yo que soy profundamente sordo;
si puedes sostener la mirada cuando todos dudan
y aceptar la duda sin traicionarte;
si sabes esperar sin convertir la espera en rencor,
si no respondes al engaño con engaño
ni al odio con su reflejo más burdo,
si no te proclamas bueno
ni te exhibes sabio
porque sabes —en silencio—
todo lo que aún ignoras,
entonces ya has comenzado.
Porque comenzar no es avanzar deprisa,
sino no desviarse.
Si puedes soñar
sin someterte a tus propios sueños;
pensar
sin hacer del pensamiento una trinchera;
si puedes encontrarte con el triunfo
y con el desastre
y reconocer en ambos
a dos impostores bien disfrazados,
tratándolos con la misma distancia
del que no se confunde
con lo que le sucede,
entonces resistes.
Resistir no es endurecerse.
Es no deformarse.
Si puedes escuchar tu verdad
retorcida por bocas torpes,
convertida en carnaza para necios,
y no gritar;
si puedes ver destruido aquello
en lo que pusiste la vida
y, sin épica ni aplauso,
remangarte
y volver a levantarlo
con herramientas gastadas
y manos cansadas,
entonces existes.
Existir no es imponerse.
Es no borrarse.
Si........
