Los hombres con los que se enrolla Vito Quiles
Cuando tenía veinte años y protegía mi miedo en el armario, no había nada que me jodiera más que la condescendencia con la que otros hombres homosexuales identificaban mi homofobia interiorizada, mi pluma, que creía encubierta, y mis dudas señalando, con cierta gracia, una evidencia que me hería profundamente.
Supongo que esa circunstancia hizo que durante muchos años me posicionase abiertamente en contra del outing, esa polémica costumbre de empujar del armario a las personas que no quieren hacer pública su orientación sexual, pensando que nadie tenía derecho a decidir el momento en el que alguien debía visibilizarse como gay, lesbiana, bi, etc.
La duda siempre ha residido en si ese respetuoso trato de favor, que cada uno decida cuándo y dónde sale del armario, era compatible con una personalidad inmunda que, desde su influencia o esfera de poder, se dedicase a violentar y ridiculizar a las personas LGTBIQ , sustentando acciones e ideologías que llevan en su adn el odio y desprecio hacia la diversidad afectivo sexual y de género. Y fue el tiempo, las lecturas y el conocimiento lo que acabaron dándome una respuesta: no hay armario posible que esconda la indignidad de quienes, desde su parcela de poder, alimentan la represión contra las personas LGTBIQ o toleran las agresiones y discriminaciones cuando vienen de quien les paga.
Lo que debería escandalizar a los defensores de Quiles, y a toda esa generación de gais liberales que defienden el armario con la misma intensidad con la que defienden su propiedad privada, no........
