Unas elecciones para ver quién manda en España
El “problema de la vivienda” puede interpretarse, a priori, de muchas maneras. Puede querer decir que tenemos esencialmente un problema de falta de viviendas y de "inquiokupación", como afirman las derechas, o puede aludir a la manera en que un conjunto de desigualdades terminan cristalizando y haciéndose más claramente visibles cuando toman forma de exclusión residencial, es decir, cuando se hace patente la imposibilidad de acceder a la vivienda por parte de amplios sectores de la sociedad.
Es importante saber qué entienden las distintas formaciones políticas por "problema de la vivienda", qué diagnóstico hacen y qué soluciones manejan. Sin entrar a considerar el carácter tardío y superficial de los decretos que se debatieron la pasada semana en el Congreso, es incontestable que han servido como poco para aclarar dónde se coloca cada uno. Si del lado de quienes consideran que el mercado arreglará el "problema de la vivienda" y que lo único que hay que hacer es facilitar la liberalización del suelo e incentivar la construcción, o del lado de quienes entienden que es perentorio regular, ejecutando políticas públicas a distintos niveles que pueden ir desde topar precios hasta restringir el alquiler turístico, pasando por la congelación de los desahucios o las ayudas finalistas a la compra o el alquiler. Desde una visión crítica y progresista del modelo socioecónomico vigente se entiende que, tal y como demuestra la evidencia empírica, la exclusión residencial trae causa directa del........
