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Ingresos considerables que genera nuestro espacio aéreo

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24.02.2026

El tema es apasionante debido a que nuestro espacio aéreo se delimita elevando líneas imaginarias de los puntos que conforman nuestra frontera total como país hacia la atmósfera, ámbito donde se desarrolla el ejercicio de la aviación civil. El espacio aéreo boliviano y de todos los países cuando es sobrevolado por las diferentes líneas aéreas que cumplen sus itinerarios, lo hacen debido a la máxima que el tránsito aéreo debe realizarse en línea recta, para ahorrar combustible y sobre todo tiempo de vuelo.

Estos sobrevuelos generan unas tasas establecidas por el uso o el discurrir por el espacio aéreo boliviano; este tráfico es autorizado y conducido con máxima responsabilidad por los controladores de vuelo en los diferentes países, siendo fundamentalmente lícito.

Estos conocimientos, con mayor profundidad se los estudia adosados a ejemplos prácticos, en los semestres de Derecho Aeronáutico impartido en las universidades. 

Ahora bien, estos ingresos considerables para Bolivia, por su ubicación central en Sudamérica, debieran inexcusablemente ser invertidos sin desviación en  el mejoramiento y la modernización  constante de la aeronáutica en forma disruptiva, precisamente porque es una actividad con cambios incesantes que requieren la máxima atención de las autoridades aeronáuticas, aquí en nuestro país, por décadas sucede lo inverso, los ingresos se invierten en otros menesteres del Estado, para salarios administrativos cuando esta actividad mundial es de prioridad técnica. La acusada malversación es el resultado de la actual famélica situación de nuestra aviación civil y el concepto macro total de la actividad aeronáutica.

Esta característica dinámica de la aeronáutica no cambiará pues es su esencia fundamental, que no admite dilaciones en la implementación de nuevos preceptos regulatorios, el vital mantenimiento de las aeronaves que se modifica periódicamente para la seguridad de los pasajeros y la técnica actualizada para ello. Esa rémora en adoptar inmediatamente las recomendaciones de OACI, fue y es la causa de los recurrentes incidentes en la principal aerolínea boliviana.

La adquisición de radares franceses fue una cuantiosa inversión fallida, pues los costosos equipos no funcionaron nunca a plenitud, es decir, en su integridad, por disputas entre instituciones y desacuerdos en su ubicación geográfica de control, todo debía estar unificado con personal altamente calificado, peor, si consideramos que los radares, después de siete años sin rendimiento, van a la obsolescencia.

Mas grave se presenta la estadística de los últimos tres años donde de constata que circundaron nuestro espacio aéreo 4.200 vuelos ilícitos, esa realidad es para preocupar a un gobierno responsable, porque esos vuelos no transportaban agua bendita. 

Poseemos un generoso espacio aéreo que brinda anualmente millones de dólares, cuantioso dinero que no es administrado correctamente ni destinado en exclusividad para la actividad que lo genera, con el fin inmodificable del resurgimiento de nuestra aeronáutica; se continua con disposiciones anacrónicas, sin sentido común, ausencia de conocimiento pleno de la actividad mundial por las autoridades, de la cual Bolivia no puede sustraerse y el sector estratégico de la aviación civil sigue conducido por diletantes. 

Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política


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