¿Hará suyo el pueblo un programa de reformas que desconozca o no trate adecuadamente sus realidades?
“Las nuevas medidas solo tendrán éxito si el pueblo las hace suyas”, afirmaba, con toda razón, el presidente Miguel Díaz-Canel. Para mí esa afirmación no tiene discusión. Pero no es menos cierto que el hecho de contar con la aprobación del pueblo no garantiza que el programa sea correcto y menos aún que su implementación sea exitosa.
Esa afirmación con la que inicié este artículo fue hecha el día 2 de julio de 2019, en una Mesa Redonda dedicada a explicar “las medidas” que habían sido aprobadas el 27 de junio de ese año en reunión del Consejo de Ministros y que antes tuvieron que ser presentadas, discutidas y aprobadas por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba. No sé si ello es equivalente a que “el pueblo las haga suyas”. En esa Mesa Redonda, junto a él, estuvieron los ministros de Economía, Finanzas y Precios y Trabajo y Seguridad Social.
Eran otros tiempos. La COVID aún no había diezmado al mundo y a Cuba; asistíamos al último año del mandato de Mr. Trump, que, a pesar de las políticas en contra de Cuba, no había desplegado el potencial destructor del mandato actual.
Existía también cierta esperanza de que, si en el próximo mandato el candidato demócrata derrotaba a Trump, era posible esperar cierto relajamiento de las medidas tomadas por Trump. Incluso existían los que abrigaban la esperanza de un cierto regreso a la “época Obama”. Esperanza que Biden se ocuparía de hacer añicos.
No obstante, el petróleo estaba relativamente “asegurado”. Las tiendas de recaudación de divisas aún mantenían algunos productos en sus estantes, pese a que a veces se producían demoras en los pagos por parte de las empresas estatales.
En lo interno, teníamos una nueva Constitución, ratificada en referéndum popular el 24 de febrero de 2019 y proclamada oficialmente el 10 de abril de ese mismo año. Junto al Modelo de Desarrollo Económico y Social y al Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, conformaron un nuevo marco institucional, al parecer mucho más adecuado a los tiempos y los cambios que Cuba necesitaba.
También es cierto que la situación era muy difícil, pero aun de vez en vez, el servicio eléctrico funcionaba, el agua seguía llegando, también de vez en vez, a los grifos de las viviendas; en los hospitales todavía teníamos médicos y enfermeras suficientes y contaban con algunos insumos y equipos y, en nuestras escuelas, aun los estudiantes recibían clases con cierta normalidad.
Sin embargo, las medidas no condujeron al propósito declarado, a saber: “ordenar el país de cara al futuro, toda vez que permiten crear una base para las medidas que será necesario aplicar en los próximos años para que la economía nacional funcione de manera coherente”.
Un año después, la pandemia sacudía nuestro país, que la tuvo que enfrentar en condiciones de asedio yanqui, y casi dos años después, el 11 de julio de 2021, el país fue sacudido por protestas movidas por reclamos materiales, y también políticos.
La pregunta cae por su propio peso: ¿hizo suyas el pueblo estas medidas?
A juzgar por los resultados, habría que decir que no. Sin embargo, cabe otra manera de enfocar este........
