El Sáhara Occidental, en el mundo de Trump
El 10 de diciembre de 2020, Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental como parte del acuerdo de normalización entre Rabat e Israel. Con ese gesto rompió un consenso internacional que se mantenía desde hacía décadas sobre un territorio pendiente de descolonización. La decisión no fue revertida por la Administración Biden y hoy, con Trump de nuevo en el centro del escenario internacional, aquel precedente cobra todo su significado.
El regreso de Trump no es solo un cambio político en Estados Unidos. Es la confirmación de una forma de entender el mundo: cuando el derecho internacional entra en conflicto con intereses estratégicos, se ignora. Las normas siguen existiendo, pero dejan de tener efectos reales. Se citan, pero no se aplican. El Sáhara Occidental encaja perfectamente en ese esquema.
Durante años se ha descrito el Sáhara Occidental como un conflicto “complejo” o “enquistado”. Esa forma de hablar ha servido para aplazar decisiones y diluir responsabilidades. Hoy ya no es válida. Lo que ocurre en el Sáhara Occidental no es un problema técnico ni histórico, sino una elección política sostenida en el tiempo: no hacer cumplir el derecho internacional cuando resulta incómodo.
Trump no inventó esta lógica, pero la hizo explícita. Su política exterior parte de una idea simple: el mundo se rige por relaciones de fuerza. Los aliados estratégicos reciben respaldo, incluso cuando incumplen la ley. Los territorios sin poder propio quedan expuestos. En........
