La despensa
Desde que el ser humano optó por el sedentarismo aprendió a depender de los ciclos naturales y a almacenar provisiones para el invierno, cuando la tierra cesa su producción. Aquella necesidad enfrentaba dos enemigos constantes: el clima y las plagas. Pronto, el hombre descubrió a sus dos mejores aliados: el subsuelo –donde una gruta a varios metros de profundidad mantiene una temperatura estable durante todo el año– y la despensa, aquel cuarto oscuro y ventilado.
¿Cómo olvidar el vino y la fruta guardados en la gruta familiar, fresca en verano y caliente en invierno?
Muchas familias en La Paz, durante los más de cincuenta días del reciente cerco campesino, han redescubierto la importancia de la despensa; un espacio que hace medio siglo era el corazón de los hogares, pero que hoy se ha reducido a alacenas empotradas o a un refrigerador que se abastece periódicamente tras “hacer mercado”.
La despensa ha evolucionado, pero mantiene........
