La guerra de Sánchez y ZP (¿Zapatero Presidiario?)
La guerra de Sánchez y ZP (¿Zapatero Presidiario?)
La guerra beneficia a Sánchez. Era lo que necesitaban los avergonzados de su partido para volver a creer. Una causa fácil, carnaza para tertulias.
Aislado del mundo occidental, de la civilización, el presidente del Gobierno está decidido a hundir a España en la más profunda sima. Dentro y fuera. Esa es su verdadera mayoría, que mucho más de medio mundo cree que el problema es él. La disyuntiva "o yo o el caos" no es una decisión arriesgada en su caso.
Pedro Sánchez dio mucho bombo a una comparecencia pública para explicar este pasado miércoles la postura de España, la suya, ante el ataque militar al régimen teocrático de los ayatolas en Irán por parte de EE.UU e Israel. Que el mundo no puede "resolver todos los problemas con bombas", como recuerda María José Grech en Libertad Digital, parece más bien el argumento de los antiguos certámenes de belleza en los que se obligaba a las participantes a opinar sobre alguna cuestión de supuesto interés general que siempre terminaba siendo la paz mundial sobre la guerra.
Que no haya guerras. Siempre se dice lo mismo. Nunca se pide que no haya muertos o que caigan las dictaduras o que se meta en prisión a todo aquel que desprecie la libertad y someta o aniquile al ser humano que no pasa por el aro de un capricho, sea religioso, civil o militar. Sólo se pide que no haya guerras, en referencia a las declaradas, nunca a las tácitas y eternas, que se dejan como convención aunque maten durante siglos.
El resumen del propio Sánchez ha sido claro. "Cuatro palabras: no a la guerra". Ya tenemos, a falta de presupuestos y escaños, la chapita electoral en la solapa. La misma de hace tanto tiempo, tan rentable. Y, como diría aquel, a cabalgar contradicciones.
No a la guerra, pero Irán está mucho mejor colgando a homosexuales de las grúas, aniquilando disidentes o persiguiendo a las desveladas, ejemplo de mujeres que quieren ser mujeres y libres y que pagan con su vida por ello, no como en casa de Sánchez, léase Consejo de ministros y saunas, que pagan por las mujeres como mercancía.
No a la guerra, pero Hamas está mucho mejor asesinando a propios y extraños con tal de seguir en el poder corrupto de su Palestina imposible, un estado que nunca tuvo estructura y que nadie apoya salvo Hezbolá… e Irán, además de........
