Oriola
Huerta de Orihuela y Cerro de San Miguel. / Foto Estepa.
Llegamos a Oriola a la hora prevista, algo que se valora mucho cuando se acerca el verano y el alud de la hostelería parece aplastar a los saciados del Evangelio y a veces es difícil descifrar por qué seremos tantos, tan tontos y tan ruidosos, cómo es posible que se disculpe el aquelarre de la aceras y que una dana de sillas plegables se precipite desde el bordillo de las aceras a las enaguas de nuestra Cheperudeta.
Entre iglesias, edificios civiles y diocesanos, torres y cúpulas de los más........
