Un ilustrado frente a la caverna y el “entorno fraccional”
Pérez Casado, con Ciprià Ciscar, Andreu Alfaro y Carmen Alborch. / MANUEL MOLINES
Un botón perdido y unas gafas rotas. Ese era el resumen que Ricard Pérez Casado hacía 40 años después, con una media sonrisa socarrona muy característica, del Nou d’Octubre de 1979. El de su debut como alcalde. La primera imagen al pensar hoy en Pérez Casado, al conocer su muerte, es la de esas fotos en blanco y negro que manoseábamos en sobres viejos en la redacción: entre una multitud acalorada, protegido por algunos leales de su equipo, se ve con gesto agobiado a un hombre joven con gafas y media melena. El aspecto de un ilustrado un tanto fuera de tiempo y lugar: un historiador licenciado también en Políticas que había participado en la aventura valencianista del PSV (germen del PSPV) y que había publicado ya algunos libros. Ese era el perfil del alcalde que aquel Nou d’Octubre tuvieron que llevar por calles adyacentes al recorrido oficial, pero no se libró de empellones e insultos.
Tiempos duros aquellos en los que se lanzó un proyectil incendiario que quemó la cuatribarrada del balcón municipal y algo también de la española, que (esta sí)........
