Rojos y piojos
El concejal de Vox en València, José Gosálbez. / Levante-EMV
Dicen que son líquidos los tiempos que vivimos, que los días y las horas se escurren en nuestras manos como el agua de antes de la dana. Pero no. El agua que chorrea en este comienzo de año no corre limpia. Está llena de barro. Tiene una textura de grumo podrido, como la que sale de los desagües atascados con restos de comida. Lo mismo pasa con las palabras, con las mentes chuchurrías de algunos personajes que confunden aposta los tiempos de antes y los que ahora vivimos como buenamente podemos o nos dejan.
Decía José Bergamín que las palabras son lo único que nos queda y acaban convirtiéndose en «efímeros despojos, huideros ecos que el viento apaga». Sí, eso lo escribía el poeta hace más de medio siglo y ahora esos despojos nos llegan en la voz grotesca y anacrónica de José Gosálbez, concejal en el Ayuntamiento de València. Es de Vox. Por eso, a lo mejor, las palabras le salen como de un pistolón falangista, llenas de pólvora que huele a tambores de guerra, a pobre cabra legionaria en un desfile de cornetas con vivas al Caudillo. No hablan los de Vox: escupen mierda.
El gobierno municipal de PP y Vox (tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando) discutían hace unos días un documento sobre el empleo. La izquierda lo criticaba y cada cual esgrimía sus........
