El juicio que quería ser serie
Suena el mazo de juez diciendo visto para sentencia, y dictar sentencia siempre tiene algo de teatro; pero lo de estos días roza el género tragicomedia nacional. Entre togas inquietas, tertulianos inflamados y un protagonista que asegura estar enamorado hasta las trancas, el proceso ha terminado con mezcla de culebrón, reality y pleno parlamentario en hora punta. El ambiente recuerda inevitablemente a Visto para sentencia, título cinematográfico donde la justicia avanza entre miradas tensas, silencios calculados y un suspense que justifica un café. La diferencia es que aquí el guion es de varios guionistas. Los magistrados intentan mantener la compostura, Ábalos declara su amor como si estuviera en un drama de telenovela y en las tertulias los fiscales ya suenen a declarantes con la soltura con la que en la película se dictaban veredictos. Solo falta que alguien grite ¡corten! para que todos........
