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Cumbia jailona

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27.06.2026

Hace un par de semanas atrás, Willy Zeballos, cantante de PK2, desató una ola de críticas: “Las canciones de PK2 son para clase alta”, dijo. Desde ese instante, corrió mucha agua por el río. La indignación y el enojo se hicieron sentir. No era para menos, esa declaración pone en evidencia un tema recurrente: la manía de estilizar el arte, especialmente, la música.

La estilización de la música tiene efectos sociales nocivos, su objetivo convertir la música en una mercancía en desmedro del debilitamiento, obviamente, de una determinada identidad cultural. O sea: convertir lo popular u originario –muchas veces desdeñado y tildado de “populacho”—en algo apetecible para el gusto de sectores elitistas. Eso ocurrió hace años cuando se intentó estilizar la música de Los Karkas devenido en Pacha.

El intento fue un fiasco. En su momento, el filósofo y musicólogo, Theodor W. Adorno se........

© La Razón