Historias de la 4T
Dice un refrán que “cuando el gato sale, los ratones hacen fiesta”, lo que quiere decir que, cuando la figura de autoridad se ausenta, los subordinados se toman libertades, relajan las normas e incumplen con sus obligaciones.
Pero en esta etapa de la 4T, la autoridad no necesita irse a ningún lado para que los servidores públicos hagan lo que les plazca con el erario o con el poder que les da el cargo que ostentan. Para muestra dos botones.
PRIMERO. La semana pasada Citlalli Hernández dejó la Secretaría de las Mujeres para irse a presidir la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. ¿Qué hizo por las mujeres mientras fue secretaria de Estado? ¿Qué políticas impulsó para, por ejemplo, disminuir los feminicidios?
› Greer, en la Terminal 2
Parece que su gestión no solo pasó de noche y fue testimonial, sino que hasta protegió a un personaje que abusó de su cargo.
Al iniciar este 2026, una queja fue interpuesta ante el Órgano Interno de Control de la Secretaría de las Mujeres. La denuncia involucra al director jurídico de esa dependencia federal, Juan Jesús Galicia Bravo, y al director de juicios y procedimientos, Sergio Medina Acatitla.
Se trata de un caso de presunta violencia laboral y abuso de autoridad que se ejerció durante seis meses en contra de una joven. Una vez que denunció el hecho ante el Órgano Interno, ¿qué cree? ¿que se investigó y sancionó al abusador? ¡No! Obligaron a renunciar a la víctima.
Para no victimizar más a la joven, sólo podemos decir que uno de los dos involucrados le condicionó un ascenso a cambio de que fuera con él a una pijamada. Como dicen en las redes “baia, baia”.
Con Citlalli Hernández todavía como titular de la dependencia que se supone está para proteger a las mujeres y no para darles cargos a personajes de dudosa procedencia, el presunto violentador permaneció en su cargo y la denuncia y la víctima, bien gracias.
SEGUNDO. No importa si es un llamado a practicar la austeridad republicana o a pronunciarse en contra del nepotismo.La realidad es que siguen sin hacer caso a lo que se ha establecido como norma en la Cuarta Transformación, pero se desdeña.
La semana pasada, salieron a la luz dos nuevos casos que dan cuenta de cómo eso de la pobreza franciscana quedó en el pasado y la ley anti-nepotismo está caduca en el Morenato.
Marcelo Ebrard se aferró a defender la estancia de seis meses de su hijo como huésped “VIP” en la embajada de México en Londres y hasta —indirectamente— llamó mezquino al periodista que reveló la nota.
No reconocer que fue completamente indebido que el encargado de la política exterior mexicana (en aquel 2021) tuviera a su hijo viviendo en una sede diplomática, eso sí es ser mezquino.
Por otro lado, Yeidckol Polevnsky, ex presidenta de Morena y actual senadora del PT, tiene a cuatro familiares cobrando en la nómina de su oficina.
Lo más curioso es que cuando le preguntaron sobre el tema dijo que para ella nepotismo es “heredar cargos”, más no, contratar a familiares.
EN EL BAÚL. Este fin de semana se inauguró la ciclovía de Tlalpan. Todo apunta a que la obra, cuyos contratos fueron protegidos para que no se hagan públicos en un buen tiempo, es un dispendio, asignaciones muy oscuras, mala planeación y peor ejecución. No por nada, desde hace semanas, el gobierno ha invitado a colectivos ciclistas para que hagan rodadas y socialicen la ruta que es una de las emblemáticas de cara al Mundial, pero las organizaciones civiles le han sacado la tarjeta roja al gobierno de la CDMX y se han negado a participar en esas rodadas porque significaría avalar un proyecto que —si bien fue concebido con nobles intenciones de movilidad—, está igual o más amañado que el FIFAgate.
Basta por hoy, pero el próximo lunes… ¡regresarééé!
