Una trampa por Ucrania
Pedro Sánchez va a jugar su penúltima mano a la agenda internacional, habitual refugio de los gobiernos asfixiados por la corrupción y los problemas políticos. Ya lo había hecho con el conflicto de Gaza, repitió con la guerra arancelaria de Donald Trump, jugó la baza de China y lo ha rematado con su posicionamiento con Venezuela. Ahora, cuando el horizonte judicial se ensombrece, la relación con su socio de Gobierno se encona, su soledad parlamentaria le impide avanzar y las batallas intestinas empiezan a aflorar, ve en la guerra de Ucrania una nueva oportunidad para desviar la presión interna, aliviar el belicismo de los frentes externos y desviar toda la atención hacia el PP, para forzarle a........
