Alemania
Hemos vivido hasta ahora en una Europa asimétrica. Claramente Alemania destaca por su peso económico y demográfico aunque no siempre, históricamente, por sus aciertos geopolíticos. Lo sabíamos pero no le dábamos demasiada importancia. Francia aportaba por parte de la Unión Europea (UE) el músculo militar del que adolecía el somnoliento hegemon germano. Y como hasta hace unos cuatro años nadie se creía en Europa amenazado militarmente y además estaba detrás el apoyo y el patronazgo de los EEUU, el directorio económico franco germano era soportable para el resto de los europeos. De esta siesta estratégica hemos sido despertados bruscamente por la agresividad de Putin y el cansancio imperial de aquellos que votan a Trump. Este poco coherente presidente norteamericano prefiere una Europa dividida, pero eso sí, que invierta más –un 5% del PIB- en su propia defensa. Todo esto ha hecho saltar en la OTAN las premisas en las que nos basábamos.
Si Alemania llegase a invertir un 5% de su PIB en Defensa –y además restaura el servicio militar obligatorio- la asimetría europea se agudizaría críticamente y Francia –y otros muchos más en la UE- sentiríamos despertar los fantasmas de la pasada hegemonía alemana. Y no me refiero solo a Hitler........
