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Monagas: Crónica de un desmantelamiento anunciado, por José Gregorio "El Gato" Briceño

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05.04.2026

El plantel de infraestructura de un país da cuenta del avance, del progreso y del respeto de un gobernante por el pueblo que le entregó la responsabilidad de construir sus beneficios para mejorar día a día su calidad de vida.

Construir no es solamente poner ladrillos y concreto, hay que tener

visión, vocación de servicio, un plan basado en el clamor de cada sector y sobre todo, tener presente que eres un servidor público. Destruir lo que otros construyeron bajo esas premisas mencionadas, en cambio, es sorprendentemente fácil. No requiere planificación, ni inteligencia, ni siquiera mala intención declarada (que en el caso de la mafia heredera del traidor mayor, hoy felizmente difunto si la hubo): basta con la combinación mortal de incompetencia y poder sin rendición de cuentas. El verdadero crimen no siempre está en lo que se roba con las manos, sino en lo que se deja caer a pedazos mientras no hay supervisor consciente a su alrededor. Porque hay una desidia que es tan destructiva como el saqueo, y es la de quien recibe una herencia de esfuerzo ajeno y la convierte en escombros sin el menor remordimiento. Esta crónica de un desmantelamiento anunciado es una orden expresa del partido que nos mal gobierna desde hace más de un cuarto de siglo, así como se lee, sin tapujos.

Esta semana recibí unas fotografías de las instalaciones de Obras Públicas del estado Monagas que me dejaron un nudo en la garganta. Lo que ví no es descuido accidental ni el desgaste natural del tiempo: es la evidencia más cruel de una pobreza mental absoluta erigida en política de Estado. Una mezcla de impotencia y tristeza profunda que no se puede callar.

Hay gente que definitivamente tiene un rancho en la cabeza y esa gente se dedicó con empeño, casi con orgullo, a demoler lo que con tanto esfuerzo, visión y sacrificio construimos entre 2004 y 2012. No fue la naturaleza. Fue la desidia disfrazada de........

© La Patilla