Jonathan Benavides: El ocaso de los ayatolás
Contradiciendo los pronósticos, las protestas contra los ayatolás en Irán continúan y pese al corte de Internet, parece que irá a más. ¿Con qué se puede comparar?, ¡con el mismo Irán del Sha en 1979!. ¿Puede el Ayatolá Jamenei terminar igual que Pahlavi?.
Desde hace dos semanas Irán está viviendo una serie de masivas protestas, provocadas mayormente por la crisis económica pero que han devenido rápidamente en demandas políticas, reclamando el derrocamiento del opresivo régimen islámico que gobierna el país desde 1979. Frente a esto, algunos analistas ya han sugerido que el régimen se encuentra en una fase “prerrevolucionaria”, con signos de agotamiento que anticipan cambios importantes. Otros disienten, pero coinciden en que el régimen de los ayatolás liderado por Alí Jamenei se debilita.
Un ejercicio interesante (y tal vez útil) para saber si Irán se encuentra cerca del colapso de su régimen actual es compararlo con la última vez que en Irán se produjo un cambio de régimen: la revolución liderada por Ruhollah Jomeini que destronó a la Dinastía Pahlavi en 1979. El desplome de la monarquía persa en febrero de 1979 y la huida del Sha Mohamed Reza Pahlavi fue, en el momento en que ocurrió, una sorpresa para analistas e historiadores, básicamente porque no cumplía ninguno de los criterios que muchos consideraban necesarios para algo así.
Durante la era de Pahlavi, Irán experimentó un crecimiento descomunal (casi triplicando su PIB per cápita entre 1950 y 1979), tenía indicadores sociales envidiables para Oriente Medio, una clase media en franca expansión, fuerte inversión en educación y un Estado “moderno”. En suma, el Irán de Pahlavi no tenía ni la miseria extrema, ni el Estado frágil, ni el desarrollo industrial incipiente que, por entonces, los académicos consideraban requisitos casi universalmente excluyentes para que una revolución tuviera lugar. Entonces, ¿qué fue lo que pasó?.
Lo primero que destruyó al régimen de Pahlavi fue su falta de legitimidad política. Desde el autogolpe de 1953, el Sha gobernaba como monarca absoluto y subestimaba enormemente el poder social o incluso institucional de numerosas entidades a las que eligió reprimir con dureza. De este modo, para cuando estalló la revuelta el Sha se había enfrentado con prácticamente todos los estamentos de la sociedad iraní: el clero, los partidos (que proscribió), los sindicatos y los sectores comerciales. Solo hacía falta que surgiera un liderazgo alternativo. No hay que ser un politólogo experimentado para entender que es RARÍSIMO (por no decir una excepción casi única) que un régimen caiga principalmente por falta de legitimidad política. Por supuesto que no fue el único factor, pero sin duda el determinante. Luego viene la economía.
La crisis........
