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Antonio de la Cruz: Venezuela después de la ficción

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08.01.2026

Lo moral sin poder no gobierna.

Durante décadas, el orden internacional liberal se sostuvo sobre una convicción casi litúrgica: que la soberanía, las elecciones y las normas compartidas acabarían imponiéndose incluso a los regímenes más cínicos. Venezuela fue uno de los escenarios donde esa fe se repitió con mayor insistencia… y donde fracasó con mayor claridad.

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no es solo un acontecimiento militar extraordinario. Es una ruptura conceptual. Marca el final de una narrativa que insistía en que el poder autoritario podía ser desplazado por el simple peso de la legitimidad electoral. Lo que ha quedado al descubierto es una verdad más incómoda: el poder no se rinde ante las urnas si no existe una estructura capaz de hacerlo cumplir.

El régimen que no confiaba en su propio país

Uno de los datos más reveladores de esta operación no tiene que ver con misiles ni con portaaviones, sino con guardias. Según los informes oficiales, la mayor parte de las bajas no corresponden a venezolanos, sino a personal cubano armado que protegía al líder del Cártel de los Soles. Maduro llevaba años dependiendo de un contingente extranjero para su seguridad personal. No confiaba en su ejército. No confiaba en su entorno. No confiaba, a fin de cuentas, en su país.

Ese detalle resume mejor que........

© La Patilla