Los capataces de la viña
En la misa de este domingo la lectura del Evangelio, Mateo 21, 33-43, me dejo pensativo y consciente que mientras unos trabajan y pagan sus impuestos, otros se hacen elegir para robárselos sin piedad, y es que tiene una fuerza particular cuando se lee desde la realidad colombiana. Jesús habla de un propietario que planta una viña, la entrega a unos labradores y espera, llegado el tiempo, recibir sus frutos. Pero los encargados de cuidarla deciden hacer algo diferente: golpean a los enviados, los expulsan y hasta matan al hijo del propietario para quedarse con la herencia. La pregunta entonces deja de ser solamente religiosa. ¿Qué ocurre cuando quienes reciben la responsabilidad de administrar la viña olvidan que no es de ellos? Colombia también tiene una viña. Son nuestra tierra, nuestros impuestos, nuestros recursos públicos, nuestras instituciones y, sobre todo, la confianza de millones de ciudadanos que cada elección entregan a otros la responsabilidad de administrar lo que pertenece a todos. (Como lo decía Garzón, elegimos el capataz de la finca)
El problema aparece cuando algunos servidores públicos convierten esa responsabilidad en una oportunidad para el beneficio particular. No todos, por supuesto. Pero los casos de corrupción que han terminado en los tribunales muestran que el fenómeno no puede reducirse a unas pocas manzanas podridas. Samuel Moreno terminó condenado por hechos relacionados con el llamado “carrusel de la contratación”. La Corte Suprema ratificó su responsabilidad por cohecho e interés indebido en la celebración de contratos y fijó una de sus condenas en 11 años y 10........
