El precio de depender de otros
Vivir cerca de una central nuclear: relación con la mortalidad por cáncer. / Crédito: Pixabay/CC0 Dominio público.
Hay cosas que no se notan… hasta que fallan. La energía es una de ellas. Durante años la hemos dado por sentada. Abrimos el grifo, encendemos la luz, subimos la calefacción y todo responde. Sin ruido. Sin preguntas. Pero basta con que algo se tense a miles de kilómetros (un conflicto, una decisión política, un corte de suministro) para que ese equilibrio invisible empiece a crujir.
Lo estamos viendo otra vez. Cada vez que hay inestabilidad en Oriente Medio, el mercado energético reacciona casi de inmediato. El petróleo sube, el gas se encarece, los mercados se ponen nerviosos. Y eso, aunque nos pille lejos en el mapa, acaba llegando a casa en forma de facturas más altas, incertidumbre y una sensación incómoda de dependencia.
Porque en el........
