Es Navidad y Belén es Palestina lo mires como lo mires
Palestinos se desplazan en carros tirados por animales por una calle inundada tras las fuertes lluvias este jueves, en Jan Yunis (Gaza). Según la agencia de noticias palestina Wafa, una niña de ocho meses murió el 11 de diciembre debido al frío extremo en Khan Younis, ya que las fuertes lluvias inundaron campamentos y zonas enteras del enclave, empeorando las condiciones de 1,5 millones de residentes desplazados. / HAITHAM IMAD / EFE
Era Navidad y era un tiempo de alegría: las vacaciones en la escuela tras cantar "vacantes pedimos a-e-i-o-u, que ya viene el tiempo de nacer Jesús, debajo los tinteros andan los ratones..."; la ida y venida a casa de los abuelos en un viaje interminable en tren con retrasos, con el cordero de Villada "porque en Zamora son más de cabrito"; las cenas y comidas especiales y más ricas; los regalos, incluido el año de turrón dulce y lágrimas amargas de sorpresa; los heladores días de villancico y pandereta. Y los deseos y discursos de esperanza porque ha nacido el niño dios.
Pero desde niña las navidades me producían un atisbo de tristeza inexplicable ante la algarabía de turrón, sidra-champán y polvorones apretados por las manos fuertes de papá o del abuelo.
Recuerdo que me daba mucha pena la historia de una pareja de pobres que viajaba en burro desde su tierra no se sabía bien para qué, no encontraba casa para alojarse, y acababa durmiendo en un pesebre donde nacía un niño entre pajas al calor del aliento de un buey y una mula. Aunque luego fueran los pastores a llevarles comida y hasta los........
