Esperanza frente al fatalismo
Esperanza frente al fatalismo / Nana Pez
Si algo demuestra la historia reciente de esta tierra es que los cambios importantes rara vez nacieron de la resignación. Llegaron cuando hubo gente que decidió levantarse de su sillón y se unió con otra gente. Vecinos que reclamaron el soterramiento de las vías en la ciudad de Murcia. Colectivos que defendieron el Mar Menor cuando parecía una causa perdida. Asociaciones que abrieron espacios donde nadie los esperaba. Personas corrientes que entendieron algo muy sencillo: que la ciudadanía no es un público que observa, sino un actor que participa.
Ese movimiento se puso en marcha frente a palabras que se nos cuelan en la vida sin hacer ruido. Que presiden nuestras conversaciones, nuestros encuentros familiares. Se sientan a la mesa, viajan con nosotros en el autobús y se acomodan en las tertulias y en la barra de cualquier bar o en terrazas que se precien. Una de ellas es ‘resignación’. Otra, todavía más peligrosa, es ‘fatalismo’.
El fatalismo es esa voz que nos susurra que las cosas son como son y que poco podemos........
