Florentino puede devorarse a sí mismo
Florentino Pérez, durante la jornada electoral / Efe
Como Eresictón, aquel rey de la griega Tesalia condenado por la diosa Deméter a devorarse a sí mismo por talar un árbol sagrado, el presidente absoluto del Real Madrid esprinta desbocado a un final que podría ser injusto con su enorme trayectoria blanca.
Si el hambre insaciable fue la pena impuesta al mitológico monarca griego por su ambición infinita, la soberbia infinita de FlorentinoPérez es resultado de una personalidad tan singular, brillante e incontestable de lejos como pedestre, inconexa y hasta contradictoria en la corta distancia. Y casi patética, por las filias y fobias acumuladas con el paso de los años, la propia edad y el peso de la púrpura lograda.
Es una triste realidad porque el equilibrio, la calma y la comprensión son sinónimos de envejecer bien y, por el contrario, los nervios, la precipitación, la agresividad y la prepotencia innecesarias evidencian que este hombre está fuera de la realidad.
Pérez hubiera ganado por incomparecencia, como hasta ahora, o por goleada si alguien hubiera osado disputarle el trono, pero señalar innecesariamente en aquella demencial rueda........
