Agresión a Venezuela: la impunidad consolidada
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (2-i) y su esposa, Cilia Flores (d), llegan al helipuerto de Wall Street este lunes, para ser traslados al tribunal federal en Nueva York (EE.UU.). / Stringer / EFE
Los ataques ilegales de EE UU contra Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa constituyen una violación de la soberanía nacional del país, una acción extraterritorial y una intromisión en asuntos de otra nación. Acto de guerra terrorista, además, con una violación de la Carta fundacional de Naciones Unidas (ONU), cuyo artículo 2.4. estipula que «Los miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado», artículo violado por Donald Trump, con el asesinato de, al menos, un centenar de personas (32 de ellas, militares cubanos) en el asalto al país, a las que se suman los centenares de víctimas abatidas en lanchas en el Caribe.
Añadamos que, en lo que a nuestro país respecta, la demonización de la Revolución Bolivariana venía siendo alentada y aplaudida, durante décadas, por una derecha que se dice demócrata -pero que ha quedado con el ‘culo al aire’ tras el rechazo de Trump a ubicar en el Gobierno venezolano a los opositores María Corina Machado y Edmundo González- y por medios del grupo Prisa como El País (recordemos que, ya en 2002, este periódico alentó el llamado ‘Caracazo’, o fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez) y la Cadena SER.
Este secuestro no es un episodio........
