Ya toca
Antes un niño movía la casa; ahora la casa se mueve sola, por miedo a no llegar. La ternura sigue ahí; lo que falta es el descanso. Lo que se ha puesto caro es la confianza: esa sensación de que el mundo no te va a pedir un justificante por sentir, de que la vida puede ocurrir sin pasar primero por una ventanilla invisible.
La noticia llegó bien. La pregunta llegó un poco movida: «¿Lo estabais buscando?». No se pidió el excel, pero casi, para argumentar aquello. La frase no ocupó espacio, pero cambió la temperatura de la mesa. El café tardó más en enfriarse, como si también no supiera, como este tiempo, qué hacer. Ese es el momento exacto en que una alegría se ve obligada a demostrar que merece quedarse.
¿En qué momento empezamos a hablarle a la vida como si fuera una devolución? La noticia quedó apoyada en el borde del plato, esperando........
