O estamos con Picasso o estamos con Ginés Serrán
Las esculturas del Puerto de Málaga / Álex Zea
Imagínese que Pablo Ruiz Picasso volviera, viejo e ilusionado, a la ciudad donde nació y que se topara con la Venus y el Neptuno (más los dos leones) de Ginés Serrán-Pagán presidiendo la entrada del Puerto. No tengo ninguna duda: daba media vuelta y regresaba cabizbajo a Mougins. Porque queda claro que aquí, en Málaga, queremos mucho al genio para que vengan turistas, para proclamar orgullosos más arriba de Despeñaperros que no, que Picasso no era catalán ni francés, que era de la Plaza de la Merced, pero luego, a la hora de la verdad, nuestro gusto es un disgusto y lo que nos sulibeyan son los dioses grecorromanos en plan tocho y con dorado fake. O al menos eso es lo que nos quieren hacer creer las autoridades.
Lo gratis también sale caro
Todo esto de las esculturas del Puerto venía envenenado desde el principio y nos recuerda aquello lo de barato sale caro. Hace un tiempo, cuando se empezó a hablar de esta cuestión, la teatralicé en este artículo para señalar que un regalo puede ser una intromisión, un atropello que se apoya en algo tan ambiguo como la generosidad.
Porque siempre ha asegurado Ginés Serrán-Pagán que no pretende ganar nada con la operación. Y, claro, nosotros completamos eso de "ganar" con "dinero". Pero en esta vida no sólo se puede ganar dinero. Por ejemplo, este hombre ha ganado espacio público, de todos, para exponer una obra propia, que responde exclusivamente a sus obsesiones estéticas y conceptuales y que nadie le había encargado, en un espacio preeminente de una ciudad. ¿Qué otro artista muestra en nuestra ciudad, la de Picasso, en un sitio así? Pensada así, no resulta tan generosa la........
