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Un error sin perdón de doña Úrsula

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13.03.2026

El derecho, el sistema de normas, vive siempre en dos mundos, uno el de las propias normas y otro el de su efectiva aplicación. No siempre van unidos, a veces las normas no se acatan o se infringen. El derecho debe adoptar entonces las medidas para imponer el imperio de la ley al infractor. Sin embargo esto no siempre es posible. Por ejemplo, en el mundo de la delincuencia las bandas organizadas hacen con frecuencia, impunemente, vida fuera de la norma. En el orden internacional, formado por estados soberanos, estos se saltan a veces las normas y van a su aire, si tienen poder para ello. Ahora bien, la vigencia de las normas y la denuncia de su infracción ni puede renunciarse ni fomentar confusión al respecto. Cuando el infractor es más fuerte que los defensores de las normas y está determinado a infringirlas no se puede hacer nada efectivo. Pero tampoco justificar lo que ha hecho.

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