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Quia nominor leo

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10.01.2026

Donald Trump. / agencias

Fedro escribió una fábula titulada El León en Sociedad con la Vaca, la Cabra y la Oveja. En ella cuenta cómo una vaca, una cabra y una oveja formaron sociedad con un león para obtener provecho en la selva. La presa cazada fue dividida en cuatro partes por el león. Este tomó para sí la primera alegando que se llamaba león (quia nominor leo); la segunda porque era el socio más fuerte de los cuatro; la tercera porque, según él, valía más que sus tres socias y la cuarta también se la apropió advirtiendo que quien osara tocarla sufriría las consecuencias.

La historia de la fábula se ha repetido en Venezuela hace unos días. El señor Donald Trump ha secuestrado al presidente de un país soberano, lo ha trasladado al suyo, lo ha encarcelado y se ha apropiado del petróleo y de los minerales del país venezolano. Para hacerlo ha invocado una única razón: quia nominor leo (porque me llamo Donald). Y no lo ha hecho a escondidas. Lo ha televisado para el mundo entero porque quiere advertir de que lo hará cuantas veces le venga en gana.

Lo que ha hecho Donald Trump el pasado día tres de enero en Venezuela es algo propio de una selva, lugar en el que impera la ley del más fuerte. Trump se ha dicho: «Entro por tierra y por aire en un país soberano, bombardeo los lugares que me interese para conseguir mis objetivos, aunque haya víctimas mortales (que las hubo, más de 100 y otros tantos heridos), secuestro al presidente del país y a su esposa, los llevo por la fuerza a mi país, los esposo y encarcelo, televiso al mundo entero lo que estoy haciendo, los juzgo en los tribunales de mi país, me hago cargo del gobierno de la nación conquistada para conducirla por los derroteros que considere oportunos y me apropio de sus yacimientos petrolíferos y de todo lo que se me antoje». Es la selva.

Y, ¿por qué lo hace?, ¿por qué puede hacerlo? ¿Por qué podrá repetirlo? Porque es el más fuerte, porque tiene más armas, porque tiene más poder, porque tiene más fuerza bruta. No porque tenga más razón, ni más derecho, ni más respeto, ni más vergüenza, ni más ética.

Una operación de película que se preparó cuidadosamente durante meses, que contó (no me........

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