Las memorias de Avelino Rodríguez Miravalles, ex director técnico del Concurso Hípico de Gijón: "Las amazonas de la realeza lo que querían era estar a su aire con sus amigos"
Avelino Rodríguez Miravalles / Juan Plaza / LNE
"A caballo monté muy poco. Las circunstancias me llevaron por la parte técnica, que me enganchó". Lo dice Avelino Rodríguez Miravalles (La Habana, Cuba, 15-7-1949), director técnico del Concurso Hípico de Gijón durante décadas, jefe de pista en competiciones de élite por el mundo y director del Patronato Deportivo Municipal de Gijón.
"Nací en La Habana, pero soy pura sangre de Gijón, de donde eran mis padres. Tengo una hermana más joven. Ya había venido dos veces a Gijón a visitar a la familia y en 1958 ya vinimos para quedarnos. ¿A qué niño no le gustaba un caballo? Me hicieron una fotografía montando en uno que fue portada en la revista "Carteles", una especie de "Hola" de La Habana, donde mi padre tenía unos almacenes textiles. Allí estudié en el colegio Baldor y vivía en una urbanización un tanto elitista. Nunca lo hablé con mis padres, pero creo que el retorno a Gijón se debió en parte a que veían venir lo que acabó pasando, que el 1 de enero de 1959, unos meses después, Batista echó a correr y entró Fidel".
"En Gijón estudié en el colegio Corazón de María hasta acabar Preu. Al llegar me extrañó que en Gijón el pollo era una comida para el fin de semana, cuando en Cuba era algo corriente, que se comía a menudo. Me preguntaba ‘¿por qué festejan comer pollo?’ También la televisión. Aquí prácticamente no había y en La Habana se veía para comer, para cenar, en todo momento. Estaba comenzando a emitir TVE y se veía únicamente en un radio determinado de Madrid. Fuimos a pasar unos días a El Escorial y allí vi por televisión una película que había visto muchos años antes en Cuba".
Avelino Rodríguez Miravalles, de niño, montando en un poni en La Habana. / LNE
"Como cualquier chaval gijonés, a partir de los 14 años íbamos todos al Hípico. Al acabar el Preu, estudié en Oviedo el primer curso de ingenierías, que entonces era común para todas. Después fui a Madrid. Estudié unos años Ingeniería Naval, pero acabé dejando la carrera por la hípica. Antes de irme a Madrid ya había empezado como ayudante en la organización del concurso de Gijón, en 1966 o 1967. En Madrid empecé a relacionarme con gente de la federación y clubes, y a ir como técnico a competiciones en España. Me gustaba. En Gijón empecé a hacer un trabajo más importante técnicamente, con más intervención en asesoría sobre qué obstáculos poner y a qué jinetes invitar".
"También colaboraba con el Club Hípico Astur (Chas) en la organización de concursos. Y en un momento determinado me ofrecieron ser gerente del club. Estuve un par de años, a mediados de los años 70. En aquel entonces era un club bueno. Lo había construido Severino Canteli, con construcciones grandes y de calidad. La situación del club no tiene nada que ver con la de ahora; puede que tuviera entonces unos dos mil socios, creo recordar".
"En la primera corporación democrática, por la baja de otro edil del PSOE, entró como concejal Daniel Gutiérrez Granda, que me propuso llevar la gestión del Hípico, como director técnico. Entonces estaba enquistado en un concurso nacional y de proximidad. Las instalaciones eran provisionales y la pista se cuidaba como un jardín, no como suelo........
