Ivanka Peláez dejó su trabajo de 25 años en una asesoría para tomar el relevo de sus padres en una heladería artesanal de un pueblo de Tineo: "Me daba mucha pena que desapareciera, lucharon mucho por ello"
Ivanka Peláez dejó su trabajo de 25 años en una asesoría para tomar el relevo de sus padres en una heladería artesanal de un pueblo de Tineo: "Me daba mucha pena que desapareciera, lucharon mucho por ello"
La familia Peláez mantiene en El Valle de Tablado una ganadería y la elaboración de helados desde 2009, que ahora afronta una nueva etapa con el objetivo de aumentar la cartera de clientes y mecanizar los procesos
Ivanka Peláez con una tarrina de helado. / D. Álvarez
Una llamada de teléfono de una empresa holandesa de helados fue el germen de la puesta en marcha de la heladería artesanal Helados de Granja Alvarín en 2009, situada en el pequeño pueblo tinetense de El Valle de Tablado. José Manuel Peláez, al frente de una ganadería de producción de leche junto a Ana María Francos y su hijo Jonathan, decidía diversificar y aceptar la propuesta de la empresa holandesa para empezar a elaborar helados artesanales de "alta calidad". Un negocio que después de 17 años en funcionamiento tiene el futuro asegurado con la incorporación de Ivanka Peláez Francos, quien desde mayo está al frente de la producción de helados iniciada por sus padres.
"Mi padre se acaba de jubilar y esta parte del negocio iba a desaparecer y a mí me daba mucha pena porque lucharon mucho por ello", señala Ivanka Peláez, que decidió dejar su trabajo de 25 años en una asesoría. No obstante, el trabajo no le era ajeno porque desde los inicios del proyecto prestaba su colaboración tanto para la elaboración de los helados como para realizar la atención al público por las numerosas fiestas y ferias de Asturias a las que llevan su camión de helados.
De una sola máquina nacen los helados de Granja........
