Ciencia y saber ancestral: mujeres diaguitas de Atacama detectan parámetros críticos en sus pozos de agua en Chile
Ciencia y saber ancestral: mujeres diaguitas de Atacama detectan parámetros críticos en sus pozos de agua en Chile
Mujeres de Huasco detectaron cambios en pozos y vegetación que alertaron sobre la calidad del agua dulce. A ellas las acompañó la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar en un monitoreo del agua con herramientas científicas. El resultado: niveles de dureza muy altos, lo que señala altas concentraciones de minerales como el calcio y el magnesio.
En Huasco, Chile, el desierto de Atacama se encuentra con las aguas del océano Pacífico. En medio de ese paisaje árido, pozos de agua dulce y humedales han sostenido por décadas a la comunidad Punta de Lobos, del pueblo originario diaguita costero. Sin embargo, sus habitantes notaron que las cabras dejaron de beber el agua dulce de un pozo. Eso les alertó de que la calidad del agua podría estar decayendo.
La vegetación también empezó a cambiar. La algarrobilla, los juncos y los carrizos, que proliferan cuando el agua está limpia, disminuyeron, dice Delia Núñez Véliz, presidenta de la comunidad Punta de Lobos. Mientras tanto, observaron que la totora (Typha latifolia), una planta acuática que descontamina las aguas, empezó a aumentar.
Esto es parte del conocimiento ancestral de la comunidad originaria, que ha pasado de generación en generación. Observar la naturaleza y tomar decisiones con base en eso les ha permitido hacer un manejo sustentable de los recursos, asegura Núñez Véliz.
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Las personas de los pueblos originarios aprenden a medir parámetros del agua, tomar muestras y registrar los datos para extraer conclusiones. Foto: cortesía Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar/Graciela Escorza
Ahora están sumando herramientas de monitoreo científico junto al Programa de Monitoreo Biocultural de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar (RDM).
En 2025, las mujeres de la comunidad se unieron a la red, que articula a mujeres de 11 territorios y cinco pueblos originarios, desde el norte de Chile, en Atacama, hasta el sur, en Magallanes. Sus integrantes son parte de comunidades que están en el proceso de solicitud de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO). Esta categoría permite a comunidades o asociaciones indígenas administrar el borde costero para proteger sus usos tradicionales.
Núñez Véliz detalla que las comunidades en Chile, al ser un país largo y angosto, están separadas. Pero al unirse a la iniciativa, descubrieron que en diferentes territorios, las mujeres lideran las solicitudes. “Encontrarse con otras mujeres que están luchando, reuniéndose, haciendo gestiones, fue un aliciente y es gratificante”, resalta.
Tras talleres de capacitación, en mayo de 2026 la decisión se tradujo en trabajo en terreno. Tamara Huerta........
