¿La fiesta en paz?
Poco lo que se puede decir en materia taurina del año que se va. Salvo la claudicación político-socio-cultural del humanismo de la 4T que, con el pretexto de “evitar que los toros de lidia sufran”, tuvo la comodona ocurrencia de cancelar las corridas de toros en la Ciudad de México, que 499 años no son nada. Clara Brugada, jefa de Gobierno, decretó prohibir, a través de ese obediente brazo operativo que es el Congreso de la Ciudad de México, el uso de puyas, banderillas, estoques, puntillas y cualquier otro instrumento que lesione o mate al toro, reduciendo la tauromaquia tradicional a kermés de secundaria.
Nuestra democracia no disimula su poca experiencia pues los chicos del citado Congreso, electos popularmente por otros humanistas con similar información sobre la tauromaquia, aprobaron el 18 de marzo pasado –menuda ironía– el dictamen que reforma las corridas de toros........
